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viernes, 22 de abril de 2016
Las muñecas han empezado a olvidar
En la obra Etiopía, dos muñecas, Brumaria y Germinal, esperan el regreso de Herminia, la pequeña hija de dos militantes de los años setenta que, inexplicablemente para ellas, han desaparecido.
Brumaria y Germinal tienen muy pocos recursos –históricos y materiales– para saber qué pasó con Herminia y sus padres. Pero cuentan con algo muy poderoso: amor. Y así, solas, movilizadas por ese amor, pasan a la acción y emprenden su búsqueda. (¿Algún paralelismo con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en sus inicios, cuando no se tenían más que a ellas mismas?).
Las muñecas, que todo lo que saben es lo que les enseñó Herminia, han empezado a olvidar. Así que lo primero que hacen es intentar recuperar el lenguaje de la niña, que es el lenguaje de los padres militantes. Entonces repiten: revolución, plusvalía, tirano prófugo, utopía, sin poder darles un sentido ni una conexión.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
Todos listos para nadar

Foto: Andre Gaetano.
“Un nadador en lo abierto
y el agua deja de ser incierta”
Alicia Genovese (Aguas).
y el agua deja de ser incierta”
Alicia Genovese (Aguas).
Muchos artistas se sumergieron en la natación. Uno de los más conocidos fue John Cheever con su cuento El nadador (1964): Ned Merrill está pasando un día de verano en una fiesta pero decide volver a su casa nadando por todas las piletas del barrio. Luego Hollywood lo transformaría en una película protagonizada por Burt Lancaster. Otro norteamericano, F. Scott Fitzgerald, escribió bastante antes, en 1929, el cuento Los nadadores.
Más acá en tiempo y espacio, en el bello libro Aguas (2012), la poeta argentina Alicia Genovese escribe: “nadar es hablar con la respiración”, celebrando a María Inés Mato, nuestra nadadora estrella contemporánea de aguas abiertas. Y Héctor Viel Temperley con su clásico poema “El nadador”: Mi cuerpo que se hunde / en transparentes ríos y va soltando en ellos / su aliento, lentamente, / dándoselo a aspirar / a la corriente. Y Juan Forn que en Nadar de noche (¿su mejor cuento?) hace decir a uno de los personajes que la muerte es “como nadar de noche, en una pileta inmensa, sin cansarse”.
jueves, 10 de octubre de 2013
Un recuerdo que se hace vida
Una joven llamada Meriel se viste para un funeral. El muerto es Jonás: un amigo de su marido. Así comienza “Lo que se recuerda”, el cuento de Alice Munro que es uno de los nueve relatos del libro Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio, publicado en 2001.
La vida de Meriel es convencional, no pasa demasiado. Está casada con Pierre –ambos de 29 años– y tiene dos hijos: una nena y un varón. Su marido es profesor y “tiene responsabilidades corrientes”. Ella, aunque fue la universidad, no parece ocuparse de otra cosa que de su casa y los chicos.
Si bien la muerte es un tema que aparece en muchos cuentos de esta autora canadiense, en “Lo que se recuerda” el funeral de Jonás funciona para hacer avanzar la acción en otras direcciones. Aunque también, a luz de los hechos que se sucederán, tiene cierto simbolismo: el fin de la juventud para Muriel, o al menos, de su hasta entonces muy ordenada y previsible vida.
En la reunión posterior al funeral, conoce a Asher (el médico que asistió al muerto) que se ofrecerá para llevarla en auto hasta un geriátrico a visitar a Muriel, una especie de tía abuela suya a la que no ve desde hace un año. A partir de allí, su vida cambia: ella hace algo que nunca había imaginado. (¿O sí? El narrador nos anticipa: “Esperaba el momento para alejarse de su familia”). Su vida queda marcada para siempre.
La vida de Meriel es convencional, no pasa demasiado. Está casada con Pierre –ambos de 29 años– y tiene dos hijos: una nena y un varón. Su marido es profesor y “tiene responsabilidades corrientes”. Ella, aunque fue la universidad, no parece ocuparse de otra cosa que de su casa y los chicos.
Si bien la muerte es un tema que aparece en muchos cuentos de esta autora canadiense, en “Lo que se recuerda” el funeral de Jonás funciona para hacer avanzar la acción en otras direcciones. Aunque también, a luz de los hechos que se sucederán, tiene cierto simbolismo: el fin de la juventud para Muriel, o al menos, de su hasta entonces muy ordenada y previsible vida.
En la reunión posterior al funeral, conoce a Asher (el médico que asistió al muerto) que se ofrecerá para llevarla en auto hasta un geriátrico a visitar a Muriel, una especie de tía abuela suya a la que no ve desde hace un año. A partir de allí, su vida cambia: ella hace algo que nunca había imaginado. (¿O sí? El narrador nos anticipa: “Esperaba el momento para alejarse de su familia”). Su vida queda marcada para siempre.
martes, 21 de mayo de 2013
Ni vagos, ni héroes olímpicos
José Esses dio clases de periodismo a adultos con discapacidad
mental en el club judío Akim durante seis años. Sus alumnos eran mucho más que los
medallistas de los juegos paraolímpicos que mostraban los medios. Con ellos, el
autor hizo un programa de televisión y escribió No tan distintos, su primer
libro, publicado por Capital Intelectual.
Look into your book of rules (Mirá en tu libro de reglas)
Con el nombre del tema No tan distintos, escrito por el líder de Sumo, Luca Prodan, tituló José Esses su libro sobre discapacidad mental. Esa frase representa la idea que recorre los capítulos: somos más parecidos de lo que nos damos cuenta.
Look into your book of rules (Mirá en tu libro de reglas)
and tell me what you see (y decime qué ves)
Are you all that different? (¿Sos tan diferente?)
Are you just the same as me? (¿Sos exactamente igual a mí?)
Con el nombre del tema No tan distintos, escrito por el líder de Sumo, Luca Prodan, tituló José Esses su libro sobre discapacidad mental. Esa frase representa la idea que recorre los capítulos: somos más parecidos de lo que nos damos cuenta.
domingo, 19 de mayo de 2013
La crónica como producto gourmet
Dos nuevos libros reúnen relatos del actual periodismo
narrativo. Mientras algunos hablan de un auge del género, otros dicen que es
puro marketing.
¿Qué tienen en común Pepita la Pistolera, Pablo
Escobar, Guillermo Kuitca, el hombre más pequeño del mundo, los muxes de
Juchitán, un mago manco y Cesare Pavese? Son un ejemplo de los temas de las
crónicas. ¿Y qué es la crónica? La niña mimada actual del mundo editorial. El
objeto de deseo de la temporada.
Los cronistas, los autores de la tan mentada crónica, están
de parabienes, publican sus notas en antologías, son llamados a dictar
seminarios, conferencias, y dan talleres en los livings de sus casas, dirigidos
a los siempre ávidos de nuevas tendencias estudiantes de periodismo. También
contamos con una epistemología del género, escrita por los llamados “dioses del
parnaso” de la crónica: el mexicano Juan Villoro, el colombiano Boris Muñoz, el
peruano Julio Villanueva Chang, el colombiano Alberto Salcedo Ramos y los
argentinos Leila Guerriero y Martín Caparrós.
Para terminar de confirmar este auge espeluznante que tiene
el género se acaban de publicar dos editoriales de importancia acaban de editar
un par de libros para darle el sello de autoridad suficiente (como si hubiera
hecho falta): Anagrama y Alfaguara. De la primera es Mejor que ficción, editado
por el escritor español Jorge Carrión. El segundo gran libro (grande por el
tamaño: 650 páginas) es la Antología
de crónica latinoamericana actual, editada por el escritor colombiano Darío Jaramillo Agudelo.
Mucho más que libros
En el país existen más de dos mil bibliotecas populares en
las que trabajan más de treinta mil voluntarios. Junto a la promoción de la lectura,
ofrecen múltiples actividades culturales.
Cuando se piensa en una biblioteca, en general, se imagina
un lugar silencioso, dedicado a la lectura, muchas veces con lámparas verdes que
emiten luz amarilla y estanterías llenas de libros, que van desde el piso hasta
el techo. Sin embargo, en el país existen más de 2.000 bibliotecas populares,
muchas de las cuales no responden al lugar común. Si bien las une la promoción
del libro y la lectura, cada una se adapta a las necesidades de su comunidad.
Algunas hacen obras de teatro y festivales, otras dan cursos y talleres literarios,
y aunque parezca extraño en algunas hasta crían animales para activar la economía
local.
miércoles, 17 de abril de 2013
Murió el creador del sintetizador
Robert “Bob” Moog murió el último domingo a los 71 años
en su casa de Asheville, Carolina del Norte, a causa de un cáncer de cerebro
que se le había diagnosticado en abril de 2005.
El padre del sintetizador nació en Nueva York en 1934 y se recibió de ingeniero físico. De niño construía theremins con su padre y desde muy joven empezó a experimentar con instrumentos electrónicos.
En 1963 tuvo un encuentro casual con el profesor de música y compositor experimental Herbert Deutsch, cuya búsqueda para sonidos electrónicos inspiró a Moog a crear el Primer Sintetizador Modular Moog.
A Moog se le ocurrió apartar los theremins y los amplificadores portátiles de guitarra para darle a los osciladores electrónicos un destino musical, luego trabajó hasta conseguir la unión de varios circuitos, un par de osciladores, amplificadores y un modulador. Lo original del diseño fue que Moog usó el control de la tensión para variar el tono del oscilador o el volumen del amplificador.
El padre del sintetizador nació en Nueva York en 1934 y se recibió de ingeniero físico. De niño construía theremins con su padre y desde muy joven empezó a experimentar con instrumentos electrónicos.
En 1963 tuvo un encuentro casual con el profesor de música y compositor experimental Herbert Deutsch, cuya búsqueda para sonidos electrónicos inspiró a Moog a crear el Primer Sintetizador Modular Moog.
A Moog se le ocurrió apartar los theremins y los amplificadores portátiles de guitarra para darle a los osciladores electrónicos un destino musical, luego trabajó hasta conseguir la unión de varios circuitos, un par de osciladores, amplificadores y un modulador. Lo original del diseño fue que Moog usó el control de la tensión para variar el tono del oscilador o el volumen del amplificador.
En octubre de
1964, Moog pudo mostrar su prototipo
en la Convención de Audio de la Sociedad de Ingeniería y allí recibió los
primeros pedidos. Al tiempo se encontraba metido en el negocio de la
fabricación de sintetizadores, pero la mayoría de las entregas tenían como
destinatarios a las universidades, academias y músicos experimentales.
La explosión de los sintetizadores llegó de la mano de un joven compositor llamado Walter Carlos, quien se puso a grabar versiones electrónicas de piezas clásicas de Johann Sebastian Bach. Más tarde las volcó en el álbum Switched on Bach de 1968 que fue un éxito masivo, vendió más de un millón de copias, se mantuvo en las listas de Billboard durante cinco años, y le dio a Carlos tres Grammys.
Lo más importante fue que se creó una gran demanda de sintetizadores y fue así como el Sintetizador Moog salió del ámbito académico para ganar masividad.
Aun mayor éxito tuvo el Minimoog® lanzado a finales 1970, un sintetizador de interpretación compacto basado en la tecnología de productos modulares Moog, más económico y transportable, que es hoy una joya de coleccionistas conocido como el “Santo Grial de los sintetizadores”.
Moog participó en el disco Abbey Road de los Beatles y de la película La naranja mecánica de Stanley Kubrick. Bandas como Genesis, U2 y The Police usaron su sintetizador, el que también fue convertido en instrumento de culto por Pink Floyd y Kraftwerk.
Publicado en www.tsiul.com en agosto de 2005.
La explosión de los sintetizadores llegó de la mano de un joven compositor llamado Walter Carlos, quien se puso a grabar versiones electrónicas de piezas clásicas de Johann Sebastian Bach. Más tarde las volcó en el álbum Switched on Bach de 1968 que fue un éxito masivo, vendió más de un millón de copias, se mantuvo en las listas de Billboard durante cinco años, y le dio a Carlos tres Grammys.
Lo más importante fue que se creó una gran demanda de sintetizadores y fue así como el Sintetizador Moog salió del ámbito académico para ganar masividad.
Aun mayor éxito tuvo el Minimoog® lanzado a finales 1970, un sintetizador de interpretación compacto basado en la tecnología de productos modulares Moog, más económico y transportable, que es hoy una joya de coleccionistas conocido como el “Santo Grial de los sintetizadores”.
Moog participó en el disco Abbey Road de los Beatles y de la película La naranja mecánica de Stanley Kubrick. Bandas como Genesis, U2 y The Police usaron su sintetizador, el que también fue convertido en instrumento de culto por Pink Floyd y Kraftwerk.
Publicado en www.tsiul.com en agosto de 2005.
Sentidos
Berni
Publicado en Cartas para Luciano en mayo de 2005.
Correlatos
En el aniversario del centenario de Berni, esta muestra reúne cincuenta de sus obras con otras cincuenta de artistas argentinos.
En el aniversario del centenario de Berni, esta muestra reúne cincuenta de sus obras con otras cincuenta de artistas argentinos.
El
objetivo de la exposición es poner de manifiesto un diálogo entre Berni y sus
contemporáneos durante los sesenta años de su trayectoria.
Hasta el 16 de mayo en el Malba. Figueroa Alcorta 3415. De jueves a lunes de 12 a 20, los miércoles hasta las 21. La entrada general es de $ 7, para docentes y mayores de 65 años cuesta $ 3,50 y los estudiantes, jubilados y menores de 12 años entran gratis. Los miércoles es libre y gratuita.
Pérez Celi
Hasta el 16 de mayo en el Malba. Figueroa Alcorta 3415. De jueves a lunes de 12 a 20, los miércoles hasta las 21. La entrada general es de $ 7, para docentes y mayores de 65 años cuesta $ 3,50 y los estudiantes, jubilados y menores de 12 años entran gratis. Los miércoles es libre y gratuita.
Pérez Celi
Xentenario
La exposición cuenta con 30 obras de gran tamaño, algunas realizadas por el artista durante estos últimos años y otras especialmente dedicadas para esta exposición, como por ejemplo un retrato de Benito Quinquela Martín, a quien Pérez Celis admira.
La exposición cuenta con 30 obras de gran tamaño, algunas realizadas por el artista durante estos últimos años y otras especialmente dedicadas para esta exposición, como por ejemplo un retrato de Benito Quinquela Martín, a quien Pérez Celis admira.
La
muestra forma parte de las celebraciones del centenario de la fundación del
club de fútbol Boca Juniors, en cuyo estadio Pérez Celis pintó un gigantesco
mural, años atrás.
Hasta el 1º de mayo en el Museo Benito Quinquela Martín. Pedro de Mendoza 1835. De martes a domingos de 10 a 18. Bono Contribución: $ 1.
Hasta el 1º de mayo en el Museo Benito Quinquela Martín. Pedro de Mendoza 1835. De martes a domingos de 10 a 18. Bono Contribución: $ 1.
Publicado en Cartas para Luciano en mayo de 2005.
lunes, 15 de abril de 2013
Mujeres soñadoras
Un fantástico recorrido por los fotomontajes
de Grete Stern se puede ver hasta el 25 de enero en el Centro Cultural
Recoleta. La muestra Sueños recoge en edición facsimilar las imágenes que la
genial fotógrafa alemana –radicada en Argentina- ilustró para el correo de
lectoras de una revista femenina entre 1948 y 1952.
La publicación, Idilio, introdujo dos
novedades para la época: las fotonovelas y la sección “El psicoanálisis le
ayudará”. En esta parte, las lectoras enviaban sus sueños para su
interpretación psicoanalítica que Stern era la encargada de ilustrar.
Las consultas -de riqueza, glamour y
centralmente de amor-, fueron un disparador ideal para que la fotógrafa
mostrara la sumisión en la que se encontraba la mujer en esa época. A través
del mensaje icónico, universal y profundo de los sueños, Stern se centró en el
universo femenino y ahondó en las causas del sometimiento con un enfoque nada
compasivo y un tanto irónico.
Vanguardista en el plano artístico, la
fotógrafa también lo fue en el estilo de vida que llevó. Como una más de las
mujeres de estos tiempos, además de ser una profesional, se dedicó a las tareas
del hogar. Los fotomontajes para Idilio los realizaba en su propia casa de una
semana para la otra, utilizando como modelos a su hija y a su empleada doméstica, a los que
sumaba objetos hogareños como su palangana y su tabla de lavar la ropa, y
complementaba con material de su propio archivo.
Stern se formó artísticamente en Alemania.
Estudió diseño gráfico en la Escuela de Artes Aplicadas de Stuttgard y más
tarde tomó cursos de fotografía en la célebre escuela Bauhaus de Berlín. Cuando
emigró a Buenos Aires en 1936 huyendo del nazismo, junto a su marido Horacio
Coppola, poco pudo desarrollar aquí sus conocimientos en técnicas mixtas.
Con su esposo, también fotógrafo, instaló un
estudio de diseño y publicidad que fracasó, ya que se adelantó a las
necesidades del mercado local. De todos modos, la casa que compartieron en
Ramos Mejía fue centro de reunión de psicólogos, escritores, arquitectos,
actores y artistas plásticos que contribuyó a cimentar las bases de la
fotografía moderna.
Diciembre de 2003.
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